Eduardo Mendoza, profeta del Bicing

 

A raíz de que Eduardo Mendoza fuera galardonado hace casi un mes con el Premio Cervantes 2016 por su obra literaria “llena de sutilezas e ironía”, rápidamente se nos vino a la cabeza ese profético párrafo de su novela satírica “Sin noticias de Gurb” en el que prefigura en 2001 tanto el servicio de Bicing que se implantó en 2007 como las disfunciones que sufre.

El extraterrestre Comandante, en busca de su desaparecido compañero Gurb, utiliza su extraordinaria facultad de adoptar diferentes apariencias para sobrevivir (aunque siempre escoge apariencias de personajes famosos pretendiendo pasar desapercibido). En su periplo por la Ciudad Condal, va diseccionando la realidad con sus ojos alienígenas y configurando un desopilante relato de nuestra vida urbana. El mencionado párrafo es tremendo:

“La densidad del tráfico es uno de los problemas más graves de esta ciudad y una de las cosas que más preocupado tiene a su alcalde, también llamado Maragall. Éste ha recomendado en varias ocasiones el uso sustitutivo de la bicicleta y ha aparecido en los periódicos montado precisamente en una bicicleta, aunque, la verdad sea dicha, nunca lleva trazas de ir muy lejos. Quizá la gente haría más uso de la bicicleta si la ciudad fuera más llana, pero esto tiene mal arreglo, porque ya está casi toda edificada. Otra solución sería que el Ayuntamiento pusiera bicicletas a disposición de los transeúntes en la parte alta de la ciudad, con las cuales éstos podrían ir al centro muy de prisa y casi sin pedalear. Una vez en el centro, el propio Ayuntamiento (o, en su caso, una empresa concesionaria) se encargaría de meter las bicis en camiones y volverlas a llevar a la parte alta. Este sistema resultaría relativamente barato. A lo sumo, habría que colocar una red o colchoneta en la parte baja de la ciudad para impedir que los menos expertos o los más alocados se cayeran al mar una vez efectuado el trayecto descendente. Quedaría pendiente, claro está, la forma en que la gente que hubiera bajado al centro en bicicleta volvería a la parte alta, pero esto no es cosa que deba preocupar al Ayuntamiento, porque no es función de esta institución (ni de ninguna otra) coartar la iniciativa de los ciudadanos.”

Eduardo Mendoza prefiguraba, con sana ironía, la saturación que sufrirían algunos estacionamientos, la falta de bicicletas en otros y la labor de redistribución diaria y constante de la flota. La orografía es la causa básica de este desequilibrio por la unidireccionalidad de los desplazamientos “cuesta abajo”. Y estas tareas se realizan con vehículos motorizados que tienen un impacto, no sólo económico en el coste del servicio, sino en forma de barreras al uso y externalidades negativas.

 

Eduardo Mendoza, profeta del Bicing - Ciclandia 2016

Foto de: Magazelka, Alexej Potupin

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